Mi habitación da un patio interior y justo enfrente de mi hace poco se han mudado un matrimonio con dos hijas. Para suerte mia en la habitación que da mi patio se ha instalado una de la dos hijas. Ya no son niñas afortunadamente, tienen 25 y 27 años, así que están en todo su esplendor.
Nuría, que así se llama mi vecinita, trabaja a las afueras y se tiene que levantar tremprano, como media hora antes que yo, lo que me permite poder estar pendiente de ella a traves de la persiana. Soy un voyeur declarado y mucho más cuando la vista es impresionante como es el caso.
Hay días, no sé si por descuido o pensando que no hay nadie enfrente, en que con las cortinas descorrida se viste como si tal cosa. Primero se quita su camiseta de dormir quedandose en bragas. En ese momento yo ya tengo la polla fuera de los calzoncillos y empiezo a menearmela. Se pone el sujetador, casi siempre a juego con las bragas, tapandose unas tetas de campeonato, con unos pezones puntiagudos. Estando en bragas y sujetador busca la ropa en el armario, sin darse mucha prisa, pensando en que se va a poner. Y mientras yo sigo con mi paja detras de la persiana. Siento un gusto sublime, como si estuviera en la misma habitación que Nuria. Luego se pone una camiseta y es en ese momento cuando no me demoro más y me corro echando unos cuantos chorrazos de leche.
Es de las mejores pajas que uno puede hacerse, mirando a otra persona. Bueno, mucho mejor sería si lo supiera la otra o si te viera ya sería el climax total.
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